Cuando las personas mayores no pueden andar por tener pies planos

Son muchísimas las personas mayores de 50 años que se quejan repetidamente, del dolor que padecen en sus pies cuando caminan. Algunos de ellos cuando se les pregunta cuanto pueden caminar sin nada de dolor, te dicen directamente nada. Ninguno cumple los tres criterios de funcionalidad de un pie: poder caminar 3 ó 4 horas sin dolor aunque cansandose lo normal, que puedan usar cualquier tipo de calzado y que no utilicen plantillas, separadores etc..

La mayor parte de los que no cumplen estos criterios padecen un pie plano adquirido de adulto. Todos ellos tienen antecedentes familiares de tener problemas en los pies, en madres, padres hermanos. Las causas son dos y siempre las mismas el acortamiento del gemelo y la inestabilidad de la 1ª articulación tarso-metatarsiana, alteraciones que son hereditarias y que conllevan la mala distribución del peso corporal, desplazando el centro de gravedad y la carga hacia la parte medial del pie. Estas causas con el paso de los años, el aumento del peso corporal y una actividad laboral por ejemplo en personas que trabajan de pie por años, conduce a la aparición de este problema, que llega a cambiarles la vida a las personas que lo padecen, limitándoles su vida e incluso afectándoles su estado de ánimo.

Para solucionar este tipo de problemas en IICOP, aplicamos técnicas de tratamiento cuyos resultados son excelentes, ya que conseguimos recrear el arco plantar, alinear el pie devolviendo el valgo fisiológico al talón y sobre todo equilibrando el funcionamiento muscular. Esto lo hacemos mediante alargamiento o desinsercción del gemelo,  como en todos los casos el astrágalo está por delante del calcáneo, lo reducimos y fusionamos ya que la articulación subastragalina en la mayoría de los pacientes está degenerada y es una fuente de dolor. La columna medial del pie la estabilizamos mediante una operación de Miller de adulto o un Lapidus modificado y por último reforzamos el tendón del tibial posterior que muchas veces está roto, con el tendón del Flexor digitorum communis o incluso con el del Flexor hallucis longus. Esto hace que los pacientes al cabo de varias semanas vuelvan a caminar sin dolor.

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