Reconstrucción de las secuelas de una fractura de calcáneo. Después de varias batallas, ganamos la guerra!

A veces nos enfrentamos a situaciones que nos llevan hasta el limite y nos colocan al borde de un “precipicio” en el que si fallamos nos precipitamos o lo que es lo mismo, el paciente podría perder el pie. Yo sé que nosotros a veces conducimos un camión cargado de dinamita y sabemos que nos puede explotar, también sabemos que hay muchos colegas que solo quieren llevar camiones cargados de leche .

Este es el caso de Iker, un chavalote vasco de Bilbao, que sufrió hace más de un año una fractura abierta de calcáneo izquierdo. En el hospital donde estuvo ingresado se limitaron a tratar solamente la lesión de la piel, pero en ningún momento quisieron tratar la fractura y reconstruir el hueso dañado. Cuando apareció en el IICOP , caminaba con dos muletas, apenas apoyaba el talón porque le asomaba un trozo de hueso a través de la piel que le producía un importante dolor al caminar. Le habían dicho que tenía osteomielitis y ya le habían insinuado la posibilidad de realizarle una amputación. Además le habían hecho un injerto de piel que daba pena verlo, por lo mal que estaba hecho.

La situación era realmente complicada y nos dispusimos a luchar por este paciente, diseñamos una estrategia para ganar estar “guerra”. La primera batalla consistió en reconstruir el calcáneo que estaba muy hundido, recuperando la altura mediante una osteotomía de la tuberosidad posterior y un injerto estructurado de hueso del propio paciente. La reconstrucción salió bien, como podéis ver en las radiografías, además limpiamos el hueso que salía por la planta del pie. Pero al cabo de unos quince días y empeorado por la hipersudoración del paciente, vimos como la piel del talón se había macerado y abierto, a pesar de las curas locales el paciente volvíó al hospital de su ciudad, donde le dijeron nuevamente que “estaba infectado el hueso”, cosa que no era real, pero le pusieron tanto antibiótico intravenoso que le provocó una flebitis en cada brazo. Ante este panorama que añadía otro problema más, recurrimos a nuestro compañero “San Alek Lovic” que con su destreza le hizo un injerto pediculado de músculo serrato y una cobertura de piel. ¡Otra batallara ganada! pero surgieron otros problemas, como estaba con altas dosis de heparina por su tromboflebitis, el injerto sangraba y no se cicatrizaba. Nueva batalla, suspender la heparina fue la solución, con esto conseguimos que el injerto se fuera poco a poco cerrando y tomando un aspecto sano. Después de siete meses de dura lucha por parte de todos, del paciente primero y después los médicos y enfermeras de nuestro equipo, hemos conseguido salvar el pie y devolver la capacidad de andar a Iker, para que pueda retornar a su vida normal. Todavía tiene que seguir recuperándose, pero estamos muy contentos y satisfechos por el trabajo que hemos realizado. Mi recuerdo a Virginia su novia y al padre de Iker, que han sabido ayudarle moral y físicamente en este duro camino.

Al final pudimos perder alguna batalla, pero ganamos la guerra…

Reconstrucción de fractura abierta de calcáneo from Fernando Noriega on Vimeo.


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