Me gustan los besos y abrazos

Como os diria yo que me gustan los besos y abrazos…. Pues tan llanamente, me gustan los besos y los abrazos!!!! y esto lo cuento porque en los últimos días me han ocurrido dos situaciones, que no es que sean nuevas, porque han pasado otras veces con mis pacientes, si no que me han dejado un estupendo recuerdo. La primera la ha protagonizado una chica de Barcelona, llamemos Sara. Ella estaba desesperada ya que tenía una lesión en el tobillo, de larga evolución, en un hospital público de su ciudad, le habían dicho que no necesitaba tratamiento y que se curaría solo, pero la verdad era diferente y es que tenía una lesión osteocondral en el astrágalo, a la que tuvimos que realizar una mosaicoplastia para curarla. Cuando subí a la habitación estuve hablando con ella y con su madre y al final cuando me iba a ir me dice: ¿Te puedo dar un beso? a lo que respondí si por supuesto y nos dimos un tierno beso en la mejilla.

Al cabo de 15 días nos volvimos a ver en el IICOP, para curarla y colocarle una bota Cam-walker, después de charlar un rato con ella y su madre, llegó el  momento de despedirnos y me volvió a pedir un beso, que nos volvimos a dar, pero ella, creo que por el agradecimiento de haberle tratado su tobillo, me volvió a preguntar: ¿Te puedo dar un abrazo?, y nos fundimos en un entrañable y precioso abrazo, a través del cual ella me expresó su agradecimiento. La verdad es que me quedé encantado del abrazo, pero yo observé su cara de felicidad y gratitud.

El segundo caso a sido un chico de Zaragoza, de 20 años, llamemosle Hugo, con una situación muy parecida, una lesión de la articulación de Lisfranc, por un accidente deportivo. Un diagnostico fallido y una cirugía inadecuada hicieron el resto, el chico y su madre estaban desesperados, ya que después de varios meses el dolor al caminar era muy intenso. Hace dos semanas le operamos, realizando una fusión de la columna medial, mediante un diseño innovador para tratar la lesión de la articulación de LIsfranc, ayer tuvimos la cura y la colocación de la bota y ya en la sala de espera del IICOP, me dice Hugo: ¿Te puedo dar un abrazo? y claro ahí nos dimos un abrazo de afecto y agradecimiento.

Yo sé que para estas dos personas, como a otras tantas que me he encontrado en mi vida como médico, ha sido una muestra de afecto y cariño por parte de ellos hacia a mi. Pero para mi también ha sido emocionante porque me encantan los abrazos, trasmiten, cariño, afecto, agradecimiento, sensibilidad, amistad, generosidad. Demuestran que son directos expresando sus sentimientos, cosa que también me gusta mucho, por lo tanto cuando recibo un abrazo o un beso con cariño y afecto, no solo yo doy eso también, sino que yo recibo muchísimo más de lo que yo les doy.

Si habéis oído alguna vez la canción “My immortal” del grupo Evanescence, que me ha pasado un persona con una sensibilidad musical muy especial, en su estribillo dice:

Cuando tu llorabas yo secaba tus lágrimas

Cuando gritabas yo luchaba contra todos tus miedos

Y tomé tu mano a través de todos estos años

pero tu tienes todavía todo de mi

Mirad el video que he colgado, es genial!!


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