No sois unas marginadas y en poco tiempo seréis admiradas

Como sabéis mis queridos lectores no suelo escribir posts sobre mis compañeras médicos, Patricia Villanueva e Inmaculada Moracia, no porque no quiera, si no para respetar su deseo de no salir en el blog. Pero haciendo uso de mi libertad de publicar lo que yo considere adecuado, en este espacio reservado para expresar mis pensamientos, deseos, conocimientos y sentimientos, es por lo que escribo este artículo, sin ánimo de ofender a nadie y desde luego si alguien se da por aludido al leerlo, sabe que tiene la absoluta libertad de expresar su opinión en forma de comentario.

¿Y a qué viene esto? pues viene a propósito de algunas conversaciones que he tenido con ellas, a veces por preguntas sin importancia sobre cómo son consideradas en los hospitales públicos donde trabajan y desarrollan su labor asistencial. Curiosamente las dos, y por separado en algún momento, me han dicho que se consideran marginadas por algunos de sus compañeros.

Cuando ellas empezaron su formación conmigo, les dije que serian vistas casi como “bichos raros”, por no operar los pies y los tobillos como el resto de sus compañeros de hospital. Han tenido que escuchar frases como: “oye pero por qué no operas los pies como el resto de la gente” según me han relatado ellas en alguna ocasión.

La verdad es que se cumple lo que escribió el filósofo español José Ortega y Gasset: “No hay nada peor para un español, que otro español haga una cosa diferente de lo que hace él”, quizás sea porque el séptimo pecado capital, la envidia, invada la mente de las personas que reaccionan así. Son “marginadas” por utilizar tratamientos innovadores y sofisticados, por realizar técnicas desconocidas para muchos, por operar fracturas que no habían sido operadas nunca, por aportar soluciones novedosas a problemas que antes no se trataban o por no utilizar tratamientos que se han quedado obsoletos y que la gente no quiere cambiar.

Las dos se han formado en centros de cirugía ortopédica punteros a nivel mundial, como Seattle, Heilderberg o Davos, donde no se ve ni un solo español dedicado al tobillo y pie, salvo a nosotros Con unos expedientes académicos impresionantes, son marginadas por la mediocridad de algunas personas que las rodean o simplemente por prejuicios absurdos.

No os preocupéis, yo he pasado por eso y en ningún momento me he sentido marginado, al contrario me siento respetado y como puedo comprobar cuando doy alguna conferencia, admirado y muy pocas veces interpelado, no sé si por miedo a que con mis respuestas les deje en evidencia de sus escasos y mediocres conocimientos sobre como funciona el tobillo y pie o porque directamente no tienen ni idea de los conceptos que manejamos.

Vosotras sois unas excelentes cirujanas ortopédicas y a medida que vuestra experiencia profesional vaya creciendo pasaréis de ser marginadas a ser respetadas y admiradas.

Con todo mi cariño para vosotras.

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