Cómo reconstruimos las tendinitis crónica de Aquiles previamente operada

Queridos lectores, ya sabéis que un gran numero de los pacientes que tratamos en IICOP, son personas que previamente han sido tratados en otros centros y no han obtenido el resultado adecuado. Las causas más frecuentes son el desconocimiento del funcionamiento del tobillo y del pie, la aplicación de técnicas obsoletas y sobre todo el no buscar las causas que han originado la lesión. Y esto por desgracia se repite y se repite muy frecuentemente. Yo les pregunto a todos ellos si les han dicho cual era la causa antes de ser operados y os aseguro en un cien por cien todos me dicen que nadie les ha dicho la causa del problema.

Realmente en la enseñanza de la especialidad nuestra, muy pocas veces se les explica a los médicos en formación las causas de los problemas, por lo que cuando se tienen que enfrentar a ellos, muchas veces fracasan. Todos fracasamos y yo soy el primero en reconocer los fracasos y como estos me han servido  para aumentar mis conocimientos o sea los he dado la vuelta y los he aprovechado.

El caso de este paciente que os enseño, es un hombre joven que presenta un deterioro importante de ambos tendones de Aquiles en su parte distal. Varios tratamientos aplicados y todos fracasos, luego una cirugía en la que solo se realizó el reforzamiento del tendón con un injerto del músculo delgado plantar. ¿Pero se le quitó la causa que produjo la lesión? La impresión mía es que no, que lo que se hizo fue aplicar un técnica obsoleta y poco útil para las roturas del tendón. Que la operación no fue preparada, buscando en la bibliografía las diversas técnicas mdernas para reconstruir la lesión. Quizás también la poca experiencia en este tipo de lesiones de la persona que le trató.  Es evidente que detrás de todas lesiones del tendón de Aquiles está siempre un defecto en el funcionamiento del pie y es un rasgo hereditario como el acortamiento del músculo gemelo. El no reconocer esto, el no explorar esto es lo que lleva a muchos fracasos como en este caso.

Lo que hicimos fue alargar el gemelo a través de una pequeñísima incisión y luego le abrimos en parte por una de las dos incisiones que tenia previamente, a mi juicio mal hechas. La verdad es que no fue fácil por la gran cantidad de cicatrices de las cirugías previas y que dificultaba mucho el trabajo ya que al lado estaba la arteria, la vena y el nervio tibial posterior.  Limpiamos el tendón de forma radical y con mucho cuidado extrajimos el músculo flexor largo del dedo gordo que lo transferimos al tendón de Aquiles, para reforzarlo y sobre todo para que le aporte sangre y pueda curar la tendinitis crónica que padecía. Estoy seguro que dentro de seis a ocho semanas este paciente volverá a tener un tendón de Aquiles curado y en unas semanas más podrá volver a saltar de una forma diferente a la que hacía justo antes de operarle, que como veis da pena verlo!!


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