Todo un largo día para reconstruir una secuela de fractura de ambos calcáneos, uno de ellos con parálisis muscular. Uno más de mis pacientes catalanes

Cada día son más los pacientes catalanes, que nos confían el tratamiento de  sus lesiones de tibia, tobillo y pie, a los profesionales del IICOP y Fisiovital. La mayoría de ellos son casos desesperados, complejos y generalmente tratados de forma inadecuada. Y esto se debe a que no se aplican las innovadoras estrategias de reconstrucción que utilizamos nosotros, con lo que los resultados son a veces malos y poco satisfactorios para los lesionados. Cuando hay un problema de tobillo la indicación final suele ser una artrodesis y si es del pie lo mismo fijarlo, hasta dejarlo hecho un “tarugo”.  Hoy mismo he recibido un correo electrónico a modo de S.O.S., de otro paciente de Barcelona al que veré mañana en el que me escribe lo siguiente:

“me han operado hace 4 meses del tobillo tenia artrosis y calcificaciones me pusieron cemento biologico me dijeron que quedaria bien pero la verdad es que lo tengo peor que antes lo tengo con menos movilidad estoy desesperado voy cojo no cojo musculatura ni fuerza me he gastado 11000 euros y no veo resultado me gustaría que me vieran si puede ser porque necesito caminar por mi trabajo necesito otra opinion ahh me operaron y me dijieron que quedaria como nuevo y la verdad es que estoy peor un saludo”

Bueno hace diez días operamos durante más de ocho horas y media a una paciente de la Ciudad Condal, que había sufrido un grave traumatismo hace ocho años, al caer desde una gran altura. Entre otras lesiones se fracturó la columna vertebral a nivel del sacro lesionandose la raíz S1, que inerva a los músculos gemelo y sóleo lo que la produjo un pie neurológico con perdida parcial de la capacidad de despegue del pie, además de la pelvis y ambos calcáneos con unas fracturas con hundimiento. Las lesiones fueron tratadas, pero los calcáneos ni se tocaron. La consecuencia de ello fue unas secuelas muy graves que la incapacitaron para caminar normalmente, además con el agravante en el pie izquierdo de la lesión neurológica.

La paciente, como es frecuente en estos casos, tuvo varias visitas conmigo, sobre todo porque fue vista anteriormente en otro lugar y el criterio era radicalmente distinto al mío. Se le indicó hacerle una triple artrodesis y transferir el tibial anterior al tendón de Aquiles y nada más. Yo respeto sumamente las indicaciones de otros colegas, pero en este caso no las comparto.

Nosotros hemos reconstruido el calcáneo derecho, descomprimiendo la pared lateral del hueso, además de la calcáneo cuboidea, muy importante para preservar el mecanismo tipo Kardan que tiene la articulación de Chopart, después hemos cortado la tuberosidad posterior del calcáneo para bajarla y corregir el varo del pie, y le hemos fusionado la articulación subastragalina levantado el astrágalo para recuperar la inclinación de este, fijandolo todo esto con tornillos de osteosíntesis. En el calcáneo izquierdo no necesitamos cortar la tuberosidad posterior, ya que estaba menos hundido, pero si levantamos el astrágalo para alinearlo correctamente y evitar que su inadecuada posición bloqueara la dorsiflexión del tobillo.

La “guinda del pastel” fue el trasplante del músculo y tendón del Flexor largo del dedo gordo al tendón de Aquiles para mejorar el despegue del pie. Como veis no hemos fijado articulaciones que están sanas y tampoco hemos cogido el tibial anterior para trasponerlo al tendón de Aquiles, si no que hemos utilizado un músculo potente y más eficaz que el que le proponían.

Fueron 8,5 horas de trabajo y casi dos días para recuperarse del esfuerzo, pero como os redicho otras veces, mereció la pena.


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