Madre Coraje catalana, consigue que reparemos una fractura de pilón tibial y una secuela de fractura de calcaneo después de nueve meses de evolución

Podria ser la noticia de una seccion de sucesos de un periodico, pero ha sido y es una realidad. Escribo este post mientras vuelo rumbo a Münich, para asistir a una presentación de diverso material de placas e implantes para la reconstrucción de tobillo y pie. Y quiero hablaros no en si de los pacientes,  si no de sus familias y esto va dirigido en homenaje a ellas, ya que en muchos casos son ellas las que empujan a los pacientes a venir al IICOP y recibir un tratamiento.

El caso que os cuento ahora es sorprendente porque se trataba de un chico que sufrió hace unos once meses una caída de bastante altura sufriendo entre otras: fractura de la mandíbula, costillas, pelvis y una fractura de pilon tibial, ademas de una intraarticular de calcáneo. De las fracturas de rodilla para arriba fue tratado pero en la de pilón tibial solo se le colocó un tornillo canulado y el calcáneo como en tantas ocasiones ni se tocó. Además con el agravante de que esta última era abierta. Entre curas, pensamientos, antibióticos fueron pasando los meses y el problema del paciente de rodilla para abajo seguía sin solucionarse. Es mas, los médicos que le trataban en un hospital publico catalán le llegaron a insinuar la posibilidad de realizarle una amputación de la pierna.

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Pues con este panorama, nuestra madre coraje catalana y por extensión a tantas y tantas madres, novias y hermanas, cogió un dia y sacó a su hijo del hospital, en contra de la opinión de los médicos y lo trajo una mañana a Madrid. Cuando yo le vi el chico presentaba una situación lamentable tanto desde el punto de vista medico como psicológico. Sus fractura de pilon tibial estaba mal reducida y sin unión y el calcáneo sin reducir y con una fístula en la parte interna del pie, pero sobre todo el paciente estaba muy mal psicológicamente porque los médicos que le estaban tratando no resolvían el problema, divagaban o simplemente no le hacían mucho caso.

En cuestión de una semana a diez dias programamos la cirugía.   Empezamos por reducir la fractura del pilón tibial, en el que hubo que desmontar los fragmentos que estaban unidos en mala posición cortándolos por dentro de la articulación y reponiendolos a su posición de congruencia con el astrágalo, colocando placas de osteosintesis dobles. Al dia siguiente volvimos a bajar al paciente a quirófano y le reconstruimos la secuela de la fractura de calcáneo, realizando una osteotomia de descenso de la tuberosidad posterior y aprovechamos el abordaje para limpiar radicalmente una zona donde tenia un tejido con aspecto de infectado. Estabilizamos toda la reconstrucción del calcáneo y concluimos el trabajo.

Ahora el paciente está recuperándose, pero si no fuera por su madre coraje combativa, todo esto hubiera sido imposible.

Mi homenaje para ella y para todas ellas que fueron lo suficientemente valientes para empujar a sus familiares a venir a nuestro Instituto, lo suficientemente impulsivas para sobrellevar todos lo inconvenientes de desplazarse a Madrid y lo suficientemente decididas para decirte sin dudar: ¿Doctor cuando le operamos?

Hasta el próximo post

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