Como ser madre y cirujano ortopédico… y no morir en el intento

c8b8f90b8e347d578adb7cede1fd7dcfHace mucho tiempo que Fernando Noriega me pidió que escribiera unas palabras en el blog pero, unas veces por falta de tiempo y otras por quedarme con la “mente en blanco”, nunca le daba a mi colega esa satisfacción.
Pues bien, al fin, aquí estoy. Soy Inmaculada Moracia, riojana… de pura cepa y, madrileña de adopción. Llevo 8 años viviendo en Madrid, desde que comencé mi residencia de Cirugía Ortopédica y Traumatología en un hospital de esta comunidad. Al poco tiempo, en mi segundo año de especialidad, por casualidades de la vida conocí al Dr. Fernando Noriega y fui adentrándome poco a poco en el pequeño (desde el punto de vista anatómico) pero gran mundo del pie y tobillo. Fernando, “mi maestro” me enseñó a saber valorar la patología del pie que en otros ámbitos siempre menosprecian, me guió en el estudio y comprensión de la cirugía ortopédica del pie que en otros ámbitos desconocen y me animó a realizar un fellowship en  Seattle, Estados Unidos empapándome de primera mano de la filosofía de un gran genio en pie y tobillo como es el Dr. Sigvard T. Hansen.

Y así, año tras año, me he ido formando. Congresos de la AO en Davos, Suiza, visitas a hospitales en Alemania especializados en la corrección de pies y parálisis cerebral, ponencias en diferentes cursos, la más reciente en Octubre de 2013 en el congreso anual de la Somacot, para hablar acerca del alargamiento de gemelo. Y por supuesto, el estudio, parte fundamental de nuestra profesión que nos mantiene al tanto de los mejores tratamientos para nuestros pacientes.

A pesar de todo el esfuerzo diario unas veces tienes satisfacciones, otras veces obstáculos en el camino que te desaniman. Fernando siempre me ha alentado a continuar, a no dejarme vencer y seguir luchado con fuerza y pasión.

Hace ocho meses que he sido madre. Las prioridades cambian, mi hijo esta por encima de todo, y esto desde luego solo se puede entender siendo madre (yo antes no podía ni imaginarlo). Mi vida ahora es mucho más compleja, me gusta mi profesión y la ejerzo con ilusión, pero cuando llego a casa mi niño me reclama, quiero y necesito disfrutar de sus sonrisas, de sus juegos, quererle como se merece y achucharlo. Compaginarlo todo… muy difícil!!! aunque no imposible, me voy a adaptando poco a poco y siempre me gustaría tener más tiempo. Se que no podría dejar mi trabajo, lo he dado todo por ser lo que soy y por eso ahora me esforzaré al máximo dando todo lo que pueda para seguir progresando en mi vida profesional y familiar.

Os seguiré contando mis aventuras entre pañales, quirófanos, biberones, pies…

Un abrazo.

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