Más pies equino varos corregidos, esta vez por secuela de un síndrome compartimental

Ya veis que la variedad de pies equino varos que tratamos en el IICOP es increíble, por número son los derivados de enfermedades neurológicas con el Charcot-Marie-Tooth y la polio los más numerosos. Pero también corregimos las secuelas derivadas de pies equino varos congénitos. Quizás de los casos menos frecuentes son los derivados de los síndromes compartimentales. Para que lo comprendáis, estos síndromes aparecen después de sufrir fracturas de tibia y peroné o incluso en casos de fracturas de tobillo.

1 2b 2El problema aparece cuando se produce una fractura, el traumatismo no solo afecta a los huesos, si no también a los grupos musculares. En estos se produce una hemorragia dentro del compartimento donde están alojados, si no se diagnostica rápidamente el sangrado hace que aumente la presión dentro del compartimento y esto conlleva que deje de llegar oxigeno a las fibras musculares, dando lugar a que estas se necrosen y mueran. Con el paso de las semanas estas fibras necrosadas se transforman en tejido fibroso de cicatriz y este da lugar a que los músculos se retraigan y el pie se deforme.

Pues esto es lo que le ocurrió a este paciente joven, jugando al fútbol recibió una patada que le fracturó la tibia, se lo llevaron al hospital y le colocaron una escayola. Con el paso de las horas, el paciente tenia cada vez más dolor, pero los médicos que le atendieron no se dieron cuenta que esto podría ser un síndrome compartimental, debiendo haber retirado la escayola y abriendo los compartimentos dañados. En los meses siguientes el pie se fue deformando en equino y varo, apareciendo una úlcera en la parte externa del pie.

5 4 3Cuando yo le vi en la consulta, el chico estaba desesperado, pero le animé diciendo que podríamos solucionar el problema. Y así lo hicimos, para reparar su lesión fue necesario abrir una incisión en casi toda la pierna y retirar los músculos lesionados que ya era un amasijo de tejido fibroso, quitamos el tibial posterior y los dos flexores, alargamos también el tendón de Aquiles. Pero aún así no conseguimos corregir el equinismo que tenía, por lo que cortamos la tibia y le quitamos 1 cm de esta, para que al relajar todos los tejidos nos permitiera que el pie se hiciera plantígardo, cosa que conseguimos al hacer esto. Seguimos corrigiendo el pie, los dedos y limpiamos al úlcera.

Ahora después de pocos meses y aunque le queda todavía un tiempo de rehabilitación, ya hace una vida normal y sonríe. Ah! y la úlcera está cerrada totalmente.


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