Una luxación de los tendones peronéos muy reproducida

Hace poco acudió a nuestra consulta este paciente con una historia un poco peculiar, pero que no deja de tener un punto de carga trágica. La realidad es que inicialmente él fue tratado en una conocida clínica de Barcelona, de una cirugía para alinear correctamente su pierna que tenía un genu varo. Una primera osteotomía valguizante de la tibia proximal acabó en una cirugía fallida, sin corregir la deformidad. Un segundo intento lo corrigió, pero dejaron la pierna en rotación externa, lo que producía a nivel del pie una deformidad en cavo varo. Los cirujanos hicieron una cosa poco frecuente, y pienso que solo les guió el miedo a lesionar el nervio peroneo anterior a nivel del cuello del peroné, ya que le quitaron tres centímetros de la parte distal del hueso para darle valgo. Yo nunca lo había visto y pienso que quien lo hizo tiene poca experiencia y bastante temor a realizar una osteotomia de acortamiento de la cabeza del peroné como lo hacemos nosotros.

B Pero lo peor de todo fue la luxación de los tendones de los dos músculos peronéos, de la que había sido operado también en dos ocasiones, evidentemente fracasaron con el Calineamiento de la tibia y con las repetidas reconstrucciones del retinaculo de los peronéos, porque estos se luxaron una y otra vez después de la segunda cirugía. Es cierto que cuando reconstruyes el retinaculo de los peronéos por primera vez puedes usar el propio tejido de este, si está en buenas condiciones, plicandolo y reforzandolo consigo mismo. Pero si hay una recidiva esta claro que ese tejido no nos será útil para una nueva cirugía. Realmente quien hace esto desconoce como se reproducen las luxaciones, ya que los tendones peronéos se luxan entre el peroné y los tejidos que le recubren y que forman el retinaculo.

APor eso cuando operamos a este paciente el planteamiento fue diferente, lo primero que hicimos fue una osteotomía o corte de la tibia distal y la giramos hacia adentro hasta que alineamos el pie con la parte proximal de la tibia. Con esto corregíamos el mal alineamiento del pie, que evidentemente influía de forma negativa para que los tendones salieran de su sitio. También hicimos otros procedimientos para corregir el pie y dejarlo bien alineado. Por último abrimos una incisión postero-lateral y cuando llegamos al peroné había un autentico “pegote” de tejido blando en lugar de un retinaculo. Cuando lo abrimos encontramos dos tendones aumentados de tamaño posiblemente por la salida y entrada del canal en el peroné, además de un implantación baja del músculo peroneo brevis. Todo esto hacia que unos tendones aumentados junto con un retinaculo que no funcionaba, justificara la salida de estos. Lo que hicimos fue reducir el tamaño de los tendones para que no ocuparan mucho espacio y creamos un nuevo retinaculo con un fascículo del tendón de Aquiles, anclandolo en el peroné, justo en el borde posterior. Este tipo de técnica nos ha dado siempre un 100 % de éxito no volviendo a salirse ningún tendón de los que hemos reconstruido. Espero que en poco tiempo este veteranario pueda volver a caminar y correr con su pierna bien alineada y sus tendones en su sitio.

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