Se acabó el “ Soy muy mayor para operarme”. La edad no es ningún inconveniente para reparar un pie plano valgo con deformidad extrema

Con cierta frecuencia vienen al IICOP, pacientes con una edad que se podría considerar avanzada con pies planos adquiridos de adulto. Suelen estar entre los 65 y los 80 años de edad, pero como yo les digo no es un problema de edad, si no que es un problema de actitud ante la vida. Si son personas que tienen ganas de vivir, de ser independientes y no depender de otras personas, poderse mover y tener una vida activa que les conserve su salud. Ya que es su pie la única barrera que se interpone y poder seguir caminando sin dolor. Hay otro grupo de personas que han tirado la toalla y siempre argumentan lo mismo “soy muy mayor no quiero operarme”, “he usado un montón de plantillas y ninguna me quita el dolor” en estos pacientes su actitud derrotista, les suele conducir a tener unas severas limitaciones para caminar y arruinan su vida, al no poder dar casi dos pasos sin dolor, esto en general suele perjudicar seriamente su salud, acortando su expectativa de vida.

B AYo siempre les animo a que resuelvan este serio problema que padecen. La perdida del arco plantar conlleva que se pierda la amortiguación al caminar y la aparición de dolor. En los casos de los pies plano valgos extremos , la lesión no se ha producido en los últimos días. La deformidad suele aparecer en los primeros años de su edad adulta, causado por el acortamiento del músculo gemelo y por la inestabilidad de la columna medial del pie. Con el paso de los años y el aumento del peso corporal la deformidad progresa al estar el centro de gravedad del tobillo en la parte interna del tobillo. Después todo es cuestión de que pasen los años.

D CNosotros nos resistimos a tirar la toalla con estos pacientes, nos resistimos a fijarles el tobillo como solución fácil al problema. Hemos apostado por reconstruir los pies planos extremos, preservando el tobillo que les facilite la marcha. Os traigo dos casos de pacientes con deformidades extremas. La primera ya escribí un post hace más de una año y como podéis ver tenía un pie extremadamente deformado, le querían fijar el tobillo en un hospital de de su ciudad. Nosotros la operamos alargando su gemelo y reconstruyendo la columna medial del pie y reduciendo la articulación subastragalina de tal forma que su relación volviera a ser normal. Os muestro las fotos pre y postoperatorias, donde podéis comprobar como corregimos estas lesiones.

El segundo caso es el testimonio de una religiosa de clausura que a punto de cumplir los 80 la hemos operado según me decía ella “quiero que me opere por no ser una carga a las otras monjas del monasterio, ya que tiene cinco pisos y no tiene ascensor”. Os traigo su testimonio porque quiero que veáis que el problema en estas personas y en nosotros no es la edad. Son las ganas de curarse de ellos y las ganas de nosotros de solucionar un serio problema en la vida de estos pacientes.

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