Seguimos innovando en el tratamiento de las deformidades de las piernas y los pies por secuela de polio

Puede parecer que el problema de la polio es una cosa anticuada, que va quedando en los libros antiguos de cirugía ortopédica escritos en el primer mundo. Pero todavía son muchas las personas que en nuestro país sufren las consecuencias de la terrible epidemia que afectó a España en los años 50 y 60 del siglo pasado. En otros países denominados del tercer mundo, el virus de la poliomielitis sigue campando a sus anchas, infectando a niños sobre todo y provocando en ellos la parálisis de los músculos de las piernas. Solo hay que irse a la India o al cuerno de Africa para ver a estas personas afectadas por una falta de prevención mediante la vacunación.

A BEn nuestro medio son muchos los pacientes que siguen vagando por muchos hospitales, sobre todo públicos, donde neurólogos y traumatologos en muchos casos se escabullen, detrás el mal llamado “síndrome post polio”, colocando botas ortopédicas o en el peor de los casos realizando cirugías absurdas, hechas sin conocimientos actualizados y que abocan a muchos de ellos a estar peor. Como le decía esta semana a un paciente neurológico, es responsabilidad de los neurólogos saber que muchos de los problemas que afectan a los pies, se pueden solucionar. O como el pasado martes que revisé a un paciente pediátrico ya operado de unos pies equinos por Guillain-Barré, cuando fue a rehabilitación, el médico rehabilitador le dice a los padres que su hijo a pesar de la operación tiene que seguir utilizando férulas anti equino. ¿Que podemos pensar, cuando te cuentan esto? Pues que en pleno siglo XXI hay profesionales que se toman muy poco interés en ponerse al día y pelear por los pacientes neurológicos, que precisamente hemos operado para que vuelvan a caminar bien, sin tener que utilizar ningún dispositivo ortopédico.

Todo estos problemas se desvanecen cuando los pacientes operados vuelven a revisión al cabo de pocos meses, como es el caso de esta persona que tenía un pie equino con leve varo por una secuela de polio. Le habían operado de joven, pero el remedio fue peor que la enfermedad porque no corrigió la deformidad. Toda la vida padeciendo de un pie equino, que poco a poco se fue deteriorando y produciendo dolor al caminar. Ella por su profesión tenía que estar periodos de tiempo de pie y esto le provocaba también problemas. O si salía a pasear con su familia podía caminar muy pocos pasos.

Como algunos pacientes que acuden al IICOP, vienen escépticos porque ningún médico les ha dicho, que sus pies se pueden hacer plantígrados, funcionales, estables y útiles para poder andar sin nada de dolor. Al cabo de siete semanas de la operación, ella empezó a caminar con una bota de plástico y a las once semanas le quitamos todo y volvió a usar zapatos normales. Un programa de rehabilitación intensivo y mucho espíritu de lucha, dan como fruto que las personas que operamos con secuela de polio recuperen una vida normal, que nunca tuvieron desde su infancia. No solo se sorprenden, se emocionan por el trabajo que hemos hecho todo el equipo del IICOP. Nuestra recompensa es siempre el agradecimiento de esas personas que no se conformaron con llevar un vida con dolor y confiaron en nosotros.


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