Siempre he sabido que hay que ser optimista con las fracturas graves de Pilón Tibial, ya que se pueden reconstruir todas

Cuando nos enfrentamos a situaciones como la que ha sufrido este paciente, siempre nos metemos en las zonas de “reto y desarrollo”, abandonando la zona de confort, donde casi nunca estamos. Esto nos da la posibilidad de mejorar en el aprendizaje y en el desarrollo profesional, con lo que podemos acometer con éxito muchos tratamientos que otros darían por imposible.GE1

GE2 PEste paciente que os enseño, tuvo un accidente de tráfico,mientras iba en una moto, siendo arroyado por un coche. El resultado fue una severa fractura de pilón tibial derecho, con múltiples fragmentos, una fractura luxación de Lisfranc del mismo lado y una fractura cerrada, desplazada de la tibia izquierda.

Fue tratado inicialmente en una mutua de accidentes de trabajo, donde no se atrevieron a operar y reconstruir el pilón derecho y tampoco la lesión de la Lisfranc.

GE3 Realizaron una reducción y enclavamiento de la fractura de la tibia izquierda, que no quedó bien y que  volvieron a operar, colocando una placa y tornillos, pero volviendo a reducir mal la fractura.

Yo quiero siempre transmitir optimismo a tantas y tantas que vienen al IICOP, en situaciones graves, que han pasado por varias cirugías fallidas y que solo han escuchado cosas negativas de los médicos que les han tratado y que solo reflejan el miedo que les da tratar este tipo de lesiones.

Por eso yo siempre soy optimista, no solo por los buenos resultados que obtenemos en la mayoría de los pacientes (ya sabéis que no podemos curar a todos). Pero si vamos al diccionario veremos que la definición de optimista es la “propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable”. Para mí no es esto la definición correcta y se lo transmito a todos los pacientes que tratamos. Para mi optimismo es “LUCHAR CON UÑAS Y DIENTES PARA RESOLVER UN GRAVE PROBLEMA MEDICO“, por eso soy optimista, porque ganas de luchar por nuestros pacientes no nos faltan.

GE5 GE4Durante 10 horas estuvimos peleando con el pilón tibial derecho, que ya llevaba 4 meses de evolución, con múltiples fragmentos como ya os he dicho. Lo abordamos, por delante, retirando muchos fragmentos de hueso que estaban ya necrosados, sustituyendolos por hueso estructurado vivo y de buena calidad del propio paciente. Además transplantamos cartílago de la rodilla a las zonas del pilón tibial donde faltaba, para reparar la cara articular de la tibia. Cuando terminamos por delante le pusimos al paciente boca abajo y accedimos al pilón por vía posterior, encontrando fragmentos que por la violencia del accidente estaban pegados al tendón de Aquiles y al paquete vasculonervioso. Colocamos injertos en las zonas de cortical que faltaban y lo estabilizamos todo con placas de osteosíntesis anteriores y posteriores, como podéis ver en las fotos.

Acabamos rotos de cansancio y tardamos varios días en recuperarnos físicamente, pero satisfechos por el trabajo bien hecho. Pero sobre todo optimistas porque luchamos con uñas y dientes para que este paciente recupere la integridad de su tibia y no pierda movilidad del tobillo y eso lo hemos conseguido.

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