De pies equino varo y plano valgo por un tumor medular, a unos pies normales en esta niña de 11 años

Ya sabeis mis lectores que nuestro pensamiento innovador, para algunas personas puede parecer una herejía rompedora con lo establecido. Pero esto no es fruto de una día loco en el que se me ocurren ideas disparatadas. Si no que son el fruto de experiencias con pacientes, que pasan por nuestras manos, muchos de ellos niñ@s, como esta que os escribo hoy. Con un año de edad, fue diagnosticada de una tumoración maligna en la parte inferior de la médula espinal. Una cirugía realizada sobre la columna para extirparlo, tuvo como secuela la lesión de los nervios y la aparición de una deformidad  en los pies, que la impedía caminar normalmente. Una desgraciada operación realizada  posteriormente mal planteada, acabaron con una deformidad de estos en pies equino varo y plano valgo por un tumor medular. Lo que la producía una dificultad para caminar con estabilidad.

Está cirugía realizada en la capital del Turia, donde la gente acudía, como si fueran a un falso Santuario de Lourdes. Fue realizada por un cirujano,  a mi juicio sin seguir unos principios de reconstrucción de los pies neurológicos, si no que se aplicaron técnicas y se realizaron trasplantes tendinosos,  con una incorrecta tensión y sin conseguir el alineamiento correcto del pie. La forma de andar la podéis ver en el primer video, cuando la niña tenía 5 años.

Aparte de esto, nosotros le planteamos  a los padres realizar una cirugía para reparar lo que pudiéramos de ambos pies, pero sabiendo que cuando ella cumpliera los 10 años, deberíamos realizar una cirugía definitiva para conseguir unos pies bien alineados, estables y equilibrados muscularmente.

Así lo hicimos y en la cirugía que le hicimos los 5 años, tuvimos que replantear  los trasplantes tendinosos, darles la tensión adecuada. Con esto conseguimos que abandonara definitivamente los obsoletos Dafos que utilizaba. La niña volvió a caminar mucho mejor, no se caía y volvió a su vida familiar normal. Hace un año, ya con 10, le hemos realizado una cirugía definitiva, siguiendo los principios que antes os he descrito. La situación ahora ha cambiado y los pies de la niña son funcionales y aptos para correr y saltar a pesar de su lesión neurológica ya superada.

Más importante y cada vez estoy más convencido, que la división entre cirujanos ortopédicos infantiles y de adultos, en las lesiones de los pies y tobillo o de los pacientes neurológicos. Es una división anticuada, obsoleta y que no cabe en los conceptos que manejamos en el siglo XXI. A parte de este ejemplo, os puede enseñar muchos casos de pacientes con secuelas de pies equino varos o zambos congénitos, que cuando no saben como tratarlos, acaban por ponerles un fijador externo para intentar corregirlo. Hace años nuestros amigos alemanes, abandonaron este tipo de tratamientos, es más tuvieron que operar a la mayoría de los niños que fueron tratados inicialmente con estos fijadores externos. Hay hospitales en nuestro país,  que están tratando a los niños con secuelas de pies zambos congénitos con estos fijadores externos, como si fuera el último grito de la cirugía ortopédica. Como veis los tratamientos en desuso hace más de 10 años en Alemania, son la novedad en España.

Aunque parezca una herejía, no lo es, es una innovación más. Pienso que es preciso ir cambiando esa absurda y anticuada división entre niños y adultos, precisamente para que no ocurra como el caso de la niña que os he contado. Y ser tratados ambos por cirujanos ortopédicos, con una visión y experiencia global, como los cirujanos que trabajamos en el IICOP.

Perdón por extenderme tanto….

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