Son muchos los pacientes que vemos con pies que no funcionan, porque sus músculos han dejado de tener actividad total o parcialmente, o sea tienen una parálisis. Los casos que tratamos con más frecuencia son las secuelas de polio, la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth (la moderna polio del siglo XXI) o lesiones por traumatismos de la médula espinal. En todos los casos la falta de balance muscular es lo que produce que se deformen los pies.

Estas deformidades, pueden ser pies cavos varos en los cuales el pie está torcido hacia adentro. Otras veces se produce un equinismo del pie y hay casos donde se combinan todas las deformidades junto con dedos en garra. Esto conlleva que los huesos estén en mala posición, con el paso del tiempo esta deformidad pasa de ser flexible a fija, conduciendo a la aparición de cambios degenerativos que pueden llegar a producir dolor intenso en las articulaciones. Esto junto con la deformidad, hacen unos pies que son incompatibles para caminar normalmente.

Cuando las lesiones son deformidades flexibles, muchos de estos problemas podemos corregirlos solamente mediante trasplantes musculares. Pero cuando el proceso es crónico y se ha producido una rotación externa de la tibia y anquilosis de la articulación subastragalina, hay que recurrir además a realizar correcciones sobre los huesos como son osteotomías de tibia, fusiones subastragalinas o triples artrodesis posteriores. Lo que nunca haremos es una fijación del tobillo, ya que esto produce un déficit importante para caminar que junto con la parálisis muscular, conduce a un mal resultado, yo siempre desaconsejo la artrodesis de tobillo en esto pacientes. De la otra forma realizando las correcciones sobre los huesos del pie o la tibia y trasplantando los músculos que funcionan a los que no funcionan, conseguimos corregir muchos de estos defectos, alineando el pie y preservando el tobillo.

Para hacer esto es muy importante realizar una completa valoración muscular física, sabiendo que función tienen los músculos que mueven el pie. Una prueba como el electromiograma no tiene mucha utilidad en estos pacientes a la hora de tomar decisiones sobre el tratamiento, de esa forma podemos diseñar una completa estrategia para tratar con éxito este tipo de lesiones.

Os enseño un caso para que veáis como podemos corregir estas lesiones.

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Hoy día es indudable que hay un culto al cuerpo y el que más o el que menos quiere tenerlo en unas condiciones optimas para que el resto de las personas, vean que está dentro de lo que consideramos normal en nuestra cultura occidental. Esto es seguido tanto por mujeres como por hombres, aunque muchos no lo quieran reconocer. Esa búsqueda de la perfección o yo lo llamaría más llanamente coquetería.

Hace pocos años y recogiendo la experiencia en la reconstrucción de tobillos y pies, decidí echar a andar la Cirugía Ortoestética del Pie o simplemente Cirugía Estética del Pie. Eran múltiples los pacientes que atendíamos que sin tener una alteración funcional, presentaban defectos en la forma o tamaño del pie, en la forma o longitud de los dedos, la disposición de estos, etc.. Por eso se me ocurrió la idea de corregir estos defectos y que producían, a las personas que los padecen serios problemas, por ejemplo cuando se usan sandalias o se va descalzo a la playa o la piscina.

Pues manos a la obra!! uno de los principios básicos, fue que la corrección estética nunca podría producir un déficit en el funcionamiento del pie, ya que no tendría sentido mejorar el aspecto a costa de una merma en su funcionamiento. Pero esto no fue tarea fácil ya que tienes que saber muy bien como funciona esta delicada estructura de nuestro cuerpo, en la cual cargamos todo nuestro peso y siempre va enfundado en un zapato. Además era un terreno complicado donde muy pocos cirujanos plásticos se meterían ante su desconocimiento del funcionamiento del pie y muchos traumatólogos lo considerarían como una tontería la corrección de estos defectos.

Nosotros vamos abriendo camino e innovando en este campo, aplicando muchas técnicas de reconstrucción de cirugía ortopédica del pie y de la cirugía plástica como incisiones, suturas. Corrigiendo dedos más largos o más cortos o unidos y haciéndolos armónicos, estrechado pies, haciendo que los tobillos sean más delgados e incluso arreglando piernas torcidas y que aparezcan alineadas, esto y mucho más es lo que hemos englobado como estética del pie.

De esta forma cada vez son más las personas que nos consultan sus problemas y a los que operamos para corregir sus defectos, consiguiendo unos resultados muy satisfactorios desde el punto de vista tanto cosmético como funcional.

El haber creado esto, resuelve problemas como lo que suelen relatar muchos de ellos, que se quejan de que parientes o amigos no les comprenden, cuando les dicen que la forma de sus pies les desagrada. Muchos de ellos son incapaces de ir descalzos o con sandalias por ejemplo a la playa o piscina. Y más de una de mis pacientes me ha confesado que nunca han enseñado sus pies a sus parejas. Increíble!! no?

Por eso yo animo a las personas que tengan defectos en los pies, a que se liberen de estos problemas y se introduzcan a través de esta puerta, que hemos abierto a la posibilidad de poder pasearse con unos pies que luzcan bonitos y armónicos.

Hasta el siguiente post

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Los mitos sobre los pies

On 28/04/2010, in Enfermedades de los pies, by Fernando Noriega

Son muchos los mitos que hay sobre los pies y que muchos usamos de forma habitual, sin haber comprobado si lo que decimos o aconsejamos es cierto. En mi experiencia muchas de estas cosas no solo, no son ciertas, si no que además pueden ser contraproducentes.
Por ejemplo, muchas personas que padecen dolor en los pies, han sido aconsejadas que “darse un paseo por la playa con los pies descalzos te ayuda a curarte”. Pues aunque os parezca mentira nada más lejos de la realidad, cuando yo pregunto a mis pacientes antes de operarles sobre esto, todos ellos me confirman que después de caminar por la playa, todos acababan con un intenso dolor después de caminar.
Debido a esto, pienso que realmente las playas no son nada saludables para aquellas personas que tienen mal los pies. Por esto se recomienda que las personas que tengan delicados los pies, no caminen descalzos por la playa o si lo quieren hacer, lo hagan con zapatillas deportivas.
Otro mito es que la deformidad de los dedos del pie como los mal llamados “juanetes”  (actualmente se denominan antepié disfuncional) o los dedos en garra, están producidos por el uso de los zapatos de tacón alto y estrechos por las mujeres. Esto no tiene ninguna base científica, ya que hay muchas mujeres que después de décadas de usar zapatos de tacón alto, tienen unos pies estrechos y preciosos. También hay que tener en cuenta que muchos hombres padecen deformidades de los dedos de los pies y en su vida se han puesto un zapato de tacón alto.
La realidad es que estas deformidades no son producidas por el uso de zapatos estrechos o de tacón alto, si no más bien…… pero bueno esto os lo contaré en próximas entradas al blog.

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