3º Caso de la trilogía: El chico y sus padres ya están contentos después de corregir sus pies equinos por secuela de la enfermedad de Guillain-Barré

Ya os hablé el pasado mes de Mayo del caso de este paciente de 12 años de edad, que con 4 enfermó con una grave enfermedad de Guillain-Barré. La secuela física que le quedó fue una severa atrofia muscular en sus piernas y unos pies equinos planos muy importantes. Todos estos años estuvo con ferulas antiequino que aunque le permitían caminar algo mejor, le atrofiaron aún más los músculos de ambas piernas. Los padres siguieron las pautas que les marcaban en los centros médicos donde le trataban, pero quizás por un instinto de supervivencia, no se conformaron con lo que les decían.

GB2 GB1Visitaron IICOP y les dimos una solución al problema de su hijo que no se les había dado. Una vez operado dijeron que ellos iban a realizar la operación, primero corrigiendo los dedos y en los años siguientes intentando corregir el equinismo. Hasta criticaron la forma en que sujetamos los huesos en la operación. Quizás ignoran que el sistema que aplicamos se había diseñado en el hospital ortopédico de la Universidad de Heidelberg en Alemania, hace más de un siglo, donde además se han descrito un gran número de enfermedades neurológicas.

GB3 GB4Cuando le operamos aplicamos los principios de conseguir la estabilidad de los pies, alineandolos y equilibrado su funcionamiento múscular. Nos pusimos manos a la obra y le operamos de ambos pies a la vez, con lo que el proceso de recuperación se reducía. Hace dos días le hemos revisado y su forma de caminar ha cambiando radicalmente, ya que sus pies no se caen ahora al andar. Solo hemos fusionado una articulación y por supuesto el tobillo se ha dejado movil, para que pueda caminar sin problema y los músculos los hemos transferido al dorso del pie, apenas hemos tocado su tendón de Aquiles para que no pierda potencia.

Ahora después de pocos meses de la operación, el niño, va poco a poco progresando en su recuperación, sus músculos se van volviendo más fuertes, al no tener que usar las ferulas antiequino. Curiosamente no os he contado que a los tres meses de la operación, los padres le llevaron a un médico rehabilitador, de un centro público, para empezar los ejercicios de recuperación. Este médico lo primero que le dijo es que había que ponerle unas férulas para caminar. ¡Madre mía! no había comprendido nada de lo que habíamos hecho…

Seguirá con sus ejercicios de potenciación muscular, bicicleta etc.. y espero que cuando haya pasado un año de la operación, pueda volver a saltar y quizás darse una carrera por su pueblo de Salamanca.

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