Un trabajo de “marquetería fina” para reconstruir las secuelas de una fractura de tobillo derecho y una de tibia distal izquierda en un mismo paciente

Bien podríamos denominar así esta reconstrucción de ambas piernas, porque el trabajo que tuvimos que hacer es semejante a esos ebanistas que crean muebles fantásticos, repletos de detalles y con distintos tipos de madera. Esto supone un importante esfuerzo de todo nuestro equipo por el tiempo que nos tomó concluir con éxito esta cirugía.

M1 M2Este paciente del norte e España, vino a vernos al IICOP, después de que su compañero de escalada le operáramos también de ambos pies. Practicando su deporte favorito, la escalada, uno de ellos resbaló, cayendo ambos rodando por una pendiente de cerca de 300 metros. Se podrían haber matado, salvaron sus vidas, pero ambos tuvieron graves lesiones en ambas piernas. Al primero le operamos y en otro post ya os contaré más sobre él. Al segundo que es el que nos ocupa ahora, fue intervenido quirúrgicamente en una ciudad próxima a la montaña donde cayeron, pero fue en su ciudad de origen donde le volvieron a operar. Como en otros casos que hemos tratado, las lesiones han superado a los conocimientos que tenían los médicos que le trataron y sinceramente cometieron errores en la reconstrucción que no lo hubiera hecho un albañil a la hora de reconstruir un pilar. Y esto lo podréis ver aunque no tengáis muchos conocimientos de cirugía ortopédica reconstructiva.

M4 M5 M8El tobillo derecho había sufrido una fractura de los maleolos medial, lateral y posterior, además del tubérculo de Chaput que está en la parte anterior de la tibia y la sindesmosis también estaba afectada. El maleolo medial estaba mal reducido y sin pegar, el posterior estaba desplazado aunque no afectaba para nada al funcionamiento del tobillo, pero si producía problemas el tubérculo de Chaput que al estar desplazado le producía dolor al mover la articulación. Tampoco se había estabilizado la sindesmosis. En este tobillo, quitamos los dos tornillos del maleolo medial y al abrir la articulación vimos que le faltaba cartílago al astrágalo, por lo que sobre la marcha le transplantamos cartílago de la rodilla. Después sacamos injerto de hueso esponjoso y rellenamos todos los huecos que quedaban en la tibia, colocando una placa y tornillos de osteosíntesis. Seguimos con el tubérculo de Chaput que lo sujetamos con una mini placa y tornillos y por último cerramos la sindesmosis.

 

M6M7El problema más importante, era en la pierna izquierda, que en su parte más distal presentaba una fractura de tibia conminuta con tres fragmentos, uno de ellos lateral estaba desplazado y sin unir. Le habían colocado, para tratar esta fractura, solamente una larga placa en la parte medial del hueso, que evidentemente no sostenía el hueso , ya que su parte lateral faltaba un trozo importante, esto hacía que la articulación del tobillo se inclinara de forma considerable hacía fuera. Y aquí entra también lo que llamo “marquetería fina”, porque tuvimos que quitar la placa que tenía puesta, colocar un aparato distractor en la tibia y corregir el mal alineamiento, previamente habíamos cortado el peroné que se lo habían dejado acortado y mal rotado.

M9 Con todo esto empezamos a unir entre sí los fragmentos de la tibia, pero el que estaba lateral, como os he dicho antes, estaba sin pegar porque ese trozo de hueso estaba muerto, a pesar del injerto de hueso esponjoso que se le había puesto en las operaciones previas. Así que lo que hicimos fue tirar al cubo de la basura el trozo de hueso muerto y sacar del hueso iliaco un trozo de 7 centímetros de longitud de hueso cortical y con la misma curvatura que el original. Lo engastamos en el lado externo de la tibia, repusimos la placa original en el lado medial y le colocamos una placa nueva para “embutir” la tibia entre dos placas y que la fuerza de la carga del peso corporal no deforme nuevamente el hueso. Para terminar situamos otro trozo de hueso cortical en la parte anterior de la tibia, como podéis ver en la foto (espero que no os impresione mucho) y alargamos el peroné estabilizando también con otra placa y tornillos.

Bueno, no hay que ser un lince, para darse cuenta que los principios que hemos seguido, un albañil los maneja todos los días, pero que algunos profesionales no aprenden porque por desgracia nadie se lo enseña. Yo estoy convencido por el importante número de personas que hemos tratado con lesiones similares, que nuestro paciente se curará, como se han curando todos con la misma lesión.

Ya os iré contando como evoluciona todo y espero que en unos meses me puedan mandar una foto de ambos amigos tomada en una montaña…. aunque sea paseando.

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