El “camión cargado de dinamita” no ha explotado en este paciente con paraparesia postraumática, después de haberle reconstruido ambos pies y colocado una prótesis de tobillo

Nosotros estamos acostumbrados a resolver problemas muy gordos, en los que muchos hospitales ni piensan, ni siquiera que se podría realizar. Por eso digo que estamos acostumbrados a conducir “camiones cargados de dinamita” y que nos pueden explotar. Mientras que otros profesionales solo quieren conducir “camiones cargados de leche”, o lo que es lo mismo, no quieren complicaciones con sus pacientes. Muchas de las indicaciones y de los tratamientos que realizan son seguros y fáciles, para los médicos que los aplican, aunque no curan a los pacientes. Y habría que preguntarse si estos tratamientos son lo mejor para resolver el problema. Mi contestación categórica es NO, y de esto tengo ejemplos que vivo todos los días con muchas personas que vienen al IICOP.

O1 OLI7Cuando te cuentan la historia de su lesión, bien traumática, neurológica o degenerativa, siempre te encuentras con indicaciones que no llevan a ningún fin, con tratamientos donde se trata la superficie del problema, pero no lo realmente importante. Casos de aplicación de medicamentos casi mágicos, como el acido hiáluronico o los factores de crecimiento de las plaquetas (o como se llaman ahora, factores de “enriquecimiento” para los médicos que las ponen), que venden como algo mágico y que solo tiene un cierto poder antiinflamatorio menor casi que la cortisona, y así un largo etcétera.

Pues como os decía, hace ya más de nueve meses, vino a Madrid este paciente internacional, que había sufrido un accidente de parapente al estrellarse contra una casa mientras volaba. La consecuencia de ello fueron una fractura vertebral que derivó en una paraplejía y posteriormente en una paraparesia de ambas piernas, que le produjo una parálisis completa de todos los músculos de las piernas desde la rodilla hacia abajo. Lo llevaron a un reconocido hospital de la capital de Cataluña, donde se le operó de la columna y también se le realizó una artrodesis del tobillo derecho, quitándole parte del peroné y fijándolo en posición de equino de casi 30º, por supuesto el pie izquierdo caído lo ignoraron por completo. La primera impresión cuando le exploré me pareció todo un despropósito y el paciente sufría por su incapacidad para caminar.

OLI2 OLI3La decisión fue muy meditada y pensada, poniendo todos los pros y los contras, pero al final los pros fueron mayoría. Empezamos por retirarle el clavo intarmedular del tobillo derecho que se lo habían dejado en equino y descendimos el peroné unos 10 centímetros hasta crear un nuevo maleolo externo, a la vez le operamos el pie izquierdo estabilizando en su parte media y transfiriendo tendones de músculos de la parte posterior y anterior del pie que sabíamos que no funcionaban pero que nos servirían como un tirante para que el pie no se cayera al andar.

OLI5 OLI4Pasados más de tres meses, volvimos a quirófano y retiramos la artrodesis de tobillo, hicimos lo mismo que en el pie izquierdo y le acabamos poniendo una prótesis Inbone 2, para recobrar el movimiento de su tobillo, previamente fijado. Ahora después de casi 9 meses de la operación y después de una fractura por estrés del maleolo externo, nuestro paciente vuelve a caminar bien, con ambos pies plantígrados y estables y con sus dos tobillos móviles.

Todavía queda un largo camino por recorrer y muchas horas de ejercicios, pero ya es capaz de andar sin dispositivos ortopédicos, va a las carreras de coches o viaja a sitios lejanos. Como veis no hemos tenido miedo para realizar un tratamiento que no fue fácil y rápido. Pero ha sido efectivo y cuantos más días pasan nuestro paciente está mejor y es más difícil que nos explote el “camión cargado de dinamita”.

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