Esta mañana, me ha dado un subidón, cuando he hablado con la familia de un paciente que hemos operado de una prótesis de tobillo. Ellas me decían que leían todos los post que subía al blog y que les parecía muy interesante. Lo que me ha animado mucho y me alienta a seguir adelante después de cumplir más de cinco años publicándolo en la red. Mi intención ha sido informar a las personas que buscan una opción diferente e innovadora a la que han recibido, que los lectores que buscan información la reciban, no mediatizada por intereses comerciales y que descubran los buenos resultados que obtenemos en el tratamiento de lesiones o enfermedades graves.
Dentro de estas podemos incluir aquellas personas que han sufrido un síndrome compartimental y las secuelas que de este se derivan. La mayoría de los que acuden al IICOP, tienen un pie equino varo, muy rígido, que impide su manipulación y rehabilitación. Pero donde los pusilánimes o sea los que tienen falta de valor, temerosos y dubitativos, no ofrecen soluciones, nosotros si las tenemos. Damos soluciones a pacientes que han pasado por situaciones muy graves y que les queda una severa incapacidad para caminar. Este paciente sevillano acudió al IICOP después de estar 17 años con un pie equino varo, por secuela de una fractura de tibia y peroné que produjo un síndrome compartimental que cuando se quisieron dar cuenta en el centro de asistencia laboral donde le asistieron, ya fue tarde y desarrollo esta deformidad.
Le hemos operado hace seis meses y el cambio que ha dado su vida y su pierna, se pueden ver en las fotos y en los videos grabados antes y después de la operación. Este tipo de cirugías se debe ser muy radical ya que lo que antes eran músculos ahora son tejidos fibrosos que no tienen ninguna función pero que por ejemplo comprimen las arterias, venas y nervios. Estos se deben de liberar hasta la mitad superior de la pierna, retirar los músculos dañados y arreglar el pie equino varo, para que este sea plantígrado y sirva para caminar. Como veis no es un procedimiento sencillo y no apto para que lo realicen pusilánimes. Hay que ser un poco guerrero para plantarle cara a estas lesiones y solucionarlas y nosotros lo somos, por eso curamos a estos pacientes.
Es una alegría verlos caminar bien y devolverles una sonrisa después de lo que han sufrido. Mi reconocimiento para ellos y que ricas están las tortas de aceite que me regalan!
