Esta mañana me ha visitado una paciente, que trabaja en un centro médico y se confesaba seguidora de este blog. Me ha dicho que enseña los posts que colgamos a todo el que pilla en su trabajo y a su familia. A mi me hace mucha gracia que estas cosas que escribo les interese a tanta gente. Yo la he pedido que por favor marque el Like porque con eso me “vengo arriba” y me motivo más para seguir contando estas cosas que hacemos.
Ya sabéis que no nos echamos atrás con los casos difíciles, pero con este nos superamos porque la situación era realmente complicada. Hace unos meses, este paciente me escribía desde Mexico DF, pidiéndome que si podía devolverle la movilidad a su tobillo izquierdo. Él había presentado hacía cuatro años un osteosarcoma parostal en la tibia, este tumor es maligno. En su país le habían aplicado un tratamiento realmente peculiar, ya que cortaron la tibia por la mitad y la parte distal la cocieron en agua.

Esto hizo que el tumor se desprendiera y le volvieron a colocar el hueso estabilizandolo con un clavo intramedular que se introdujo por la cara articular del tobillo. El hueso después de unos meses se consolidó y el paciente se curó, volviendo a caminar. Pero en este camino la tibia perdió el cartílago articular y lo peor que también el maleolo tibial había desaparecido. Lo único que le ofrecían era fijarle el tobillo y por supuesto no le aconsejaban una prótesis. Pero él no se conformaba con esta solución anticuada.
Por la existencia de un clavo intramedular, que no podíamos sacar por la parte proximal de la tibia, y el poco hueso que había entre el extremo distal de la tibia y el clavo, nos impedía poner una prótesis modular Inbone 2. Además la falta de maleolo tibial producía una inestabilidad tremenda del tobillo que colocaba el pie en varo. Todo esto era un coctel explosivo para fracasar. Pero como hace un mes estuvimos en Augsburg, entrenandonos para implantar una nueva prótesis llamada Infinity, pensamos que la solución sería poner el componente tibial de la Infinity y en el astrágalo el componente de la Inbone 2. Esta configuración mixta nos pareció que daría más estabilidad a la reconstrucción, ya que no podíamos poner una Inbone 2 y el componente astragalino de la Infinity menos sólido que el de la primera.
Dicho y hecho hace dos semanas, fuimos los primeros en España en colocar una prótesis Infinity mixta, en este paciente, cortando una pequeña cantidad de tibia para tener una superficie plana. Además corregimos el varo del pie, acortando el peroné y para poner “la guinda del pastel” reconstruimos el maleolo interno con hueso del propio paciente fijándolo con una placa de titanio y todo el ligamento deltoideo lo insertamos en el nuevo maleolo tibial.
Como podéis ver en las imágenes antes y después de la cirugía, el tobillo ha cambiado radicalmente. Ahora tiene una articulación nueva estable, bien alineada y móvil, que estoy seguro que funcionará muy bien.
Creo que nuestro espíritu de innovación y de lucha queda bien patente en este caso y en la excelente solución que le hemos dado. Sorprendente ¿no?
