Seattle, Zürich, Denver, Boston, Washington, Davos, Ponte Vedra (Florida), Menphis. Oxford, Londres, Heilderberg, Dresden, Aschau, Amsterdan, Roma. Estos son los lugares que he recorrido durante 21 años viajando con el objetivo de seguir aprendiendo. En muchos de ellos he repetido durante varios años.
Mientras vuelo una vez más, con destino a Munich hoy domingo 16 de junio de 2019. Pasan por mi memoria los lugares a veces extraños y desconocidos en los que he estado. Todo con el afán de aprender. Mañana a estas horas ya estaré metido todo el día en quirófano en el hospital donde voy a trabajar estos próximos días. Aprendiendo nuevas técnicas o viendo nuevos casos de pacientes pediátricos con enfermedades neurológicas. Podré compartir con mis compañeros alemanes experiencias y trucos que aplicamos en nuestras cirugías.
Son muchos kilómetros recorridos, durante estos años. La mayoría de ellos hechos para estar integrado en hospitales. Donde realmente aprendes todos los detalles de los procedimientos en cirugía ortopédica. Porque vives la realidad a veces muy alejada de los congresos. Donde todo es de color de rosa, contado siempre por los mismos. En los que algunos colegas se comportan más como comerciales de las compañías de material médico. Que como médicos que están al pie del cañón tratando pacientes día a día.
21 años viajando con el objetivo de seguir aprendiendo, en los que me he encontrado con personas maravillosas. Maestros que me han enseñado el oficio de cirujano ortopédico. Personas sencillas, la mayoría de ellos con despachos pequeños, pero muy próximos a las personas que sufren. Con una cabeza muy bien amueblada y con una experiencia que muchas veces me abrumaba.
Personal de quirófano que se portaba fenomenal con mis compañeras y conmigo. Menos en una ocasión en cierta ciudad de Europa que nos echaron del quirófano porque iban a operar una cadera de un niño. Y nos dijeron que como nosotros éramos de pie y tobillo, que no pintábamos nada ahí…. Bueno todo esto hay que tomarlo con filosofía.
Otras veces en cursos, como en Davos, donde coincidías con la élite de los cirujanos ortopédicos. En los meses de diciembre todo nevado, compartiendo cenas entrañables con alguno de mis maestros.
Ahora una vez más inicio este viaje con la ilusión con la que empecé el primero y con las ganas de aprender intactas. Hay personas de mi entorno que me preguntan por qué sigo viajando, si ya sé muchas cosas. Mi respuesta siempre es la misma, porque tengo ganas de aprender alguna cosa nueva. Con que solo aprenda una novedad en este viaje, este me habrá compensado.
Todo esto me ha llevado a mejorar mi inglés que hace años era bastante deficiente. Y a llevar cuatro años estudiando alemán. Sé que nunca lo hablaré bien, pero me ha servido para poder leer libros maravillosos . Escritos en esta lengua y que no se publican nunca en inglés.
A veces es sorprendente como médicos jóvenes, les ofreces la oportunidad de viajar a hospitales. Donde yo conozco a médicos que trabajan ahí y ponen mil escusas para no ir. Lo cual es decepcionante y te da una idea de cómo será su futuro profesional. No hay que tener miedo, aunque no conozcas a nadie, la gente se porta muy bien contigo. Tampoco hay que tener temor a llegar a una ciudad donde no conoces nada ni nadie. Si supierais los sitios donde yo he estado alojado a veces, os caeríais de espaldas. Pero todo ha sido persiguiendo un objetivo aprender.
Un viaje más con ilusión, con la alegría de conocer cosas nuevas. Como dice el tango “21 años viajando con el objetivo de seguir aprendiendo” no es nada. Lo más importante de todo, ¿sabéis lo que es?. Pues muy sencillo, que todo esto se refleja y se expande en los pacientes que tratamos en el IICOP.
Así que hasta la vuelta de mi viaje a Alemania…
