Esta tarde mientras hacíamos una parada en la sesión de quirófano de los miércoles, operando un paciente de los dos pies afectados por Charcot-Marie-Tooth, me decía una de mis compañeras “me encanta la ilusión que pones en todas las cosas”. Y es verdad le pongo mucha ilusión y cariño a las cosas que hago.

Hace unos meses vino a vernos una mujer joven que tenía unos pies, que le avergonzaban y le hacía que nunca los enseñara en público o si se ponía sandalias siempre eran con los dedos tapados. Tenía unos dedos gordos muy anchos y más largos que el resto, en ambos pies, además los segundos dedos estaban torcidos y cuyas uñas no estaban bien alineadas. Es posible que muchas personas piensen que esto es una frivolidad, pero yo siempre trato de ponerme en la piel de los pacientes y los problemas que esto les produce.
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Pues con la misma ilusión que pongo en todos los casos, tomé este caso para realizar una cirugía en la que consiguiéramos acortar y estrechar los dedos gordos de los pies y alinear los segundos dedos de cada pie, preservando todas las articulaciones de los dedos, de tal forma que se puedan mover.
Ahora pasados casi seis meses, sus pies son muy diferentes como podéis ver en las fotografías que tomamos antes y después de la operación. Ella está contenta por el resultado obtenido y ya se pone sandalias enseñando todos los dedos y nosotros también porque desarrollamos nuevos procedimientos que resuelvan los problemas que presentan estos pacientes.
