Por el IICOP pasan muchos pacientes, la mayoría desesperados, con sus tobillos artrosicos, como consecuencia de las secuelas de traumatismos o bien por inestabilidad articular. Todos vienen huyendo de la fijación o artrodesis de tobillo, que les han indicado los médicos que les han tratado. Cuando los exploras, puedes ver que sus tobillos en la mayoría de los casos están en una situación lamentable, muchos de ellos por las lesiones que han tenido, pero casi más de la mitad por tratamientos mal aplicados o que no llegan al mínimo exigible en cualquier hospital de primer nivel.
Cuando les veo y les hablo de las prótesis de tobillo, la mayoría ven una luz de esperanza, ante tanto mal pronóstico que les ha dado. Pero hay un pequeño grupo de pacientes que vienen resabiados y desconfiados, porque los médicos que les han tratado, ya se han encargado de decirles todo lo malo que les puede ocurrir si se ponen una prótesis de tobillo, que no están bien desarrolladas, que fallan mucho, que si hay que cambiarlas la pierna se queda 5 centímetros más corta y un sinfín de tonterías que salen por sus bocas.
No valen los argumentos que tú les des, ni que les enseñes vídeos de pacientes caminando antes y después de ponerles una prótesis de tobillo y en muchos casos ni siquiera el que puedan hablar directamente con estos.
La mala información, tergiversada no puesta al día, es proporcionada por médicos traumatólogos, que nunca han puesto una prótesis de tobillo, no han estudiado nada sobre ella y lo peor no son lo suficientemente honestos, para decirles a los pacientes: yo no tengo experiencia con las prótesis de tobillo, busquen un médico que la tenga y se la pueda poner con éxito.
Pues esta es la historia de Manuel, que sufrió un accidente hace 20 años, lo que le produjo una artrosis de tobillo. El tiene un pariente traumatologo que le trató, pero que siempre le desaconsejaba que se colocará una prótesis de tobillo. Nosotros intentamos con diversos tratamientos salvar la articulación, pero ninguno dio buen resultado. El paciente incluso viajó a hospitales europeos para contrastar lo que nosotros le decíamos. Al final hace más de un año le operamos y le pusimos una prótesis de tobillo Inbone 2. Desde entonces ya no tiene dolor, hace una vida completamente normal, practica deportes y ya no se acuerda del tobillo que durante tanto tiempo le dio tantos problemas. Su testimonio es una muestra clara de lo que escribo.
Por esto quiero decirles a tantos traumatólogos que no tienen información actualizada sobre las prótesis de tobillo, que no les interesa aprender más sobre ellas o simplemente que no quieren aprender más de lo que saben. Que no destruyan las ilusiones de muchos pacientes, que sean honrados con ellos y les muestren sus limitaciones para realizar este tipo de tratamiento, en definitiva que no les mientan.
