La espina bífida se refiere a un desarrollo incompleto de la médula espinal, las meninges (la cubierta protectora que rodea el cerebro y la médula espinal) y/o vértebras con fusión incompleta de estas estructuras tales como las que no cierran completamente sobre la cara posterior de la columna lumbar.
Esta malformación congénita deja al bebé expuesto a lesiones e infecciones que pueden tener graves secuelas neurológicas que afecten a su calidad de vida.
Esta malformación congénita tiene dos formas posibles de presentación: oculta y abierta.
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En la Espina bífida abierta, el tejido nervioso queda totalmente expuesto por un defecto de la columna vertebral que afecta al hueso, a los músculos y a la piel. En función de la presencia o no de lesión en las meninges se habla de meningocele, cuando a partir del defecto vertebral se hernian las membranas junto con el líquido cefalorraquídeo; o de mielomeningocele, cuando, además de las meninges y el líquido, sale al exterior el tejido nervioso. Esta última variedad es la forma más grave y más frecuente de la enfermedad.
Meningocele: Es una condición muy severa de espina bífida en la cual las meninges que son la cubierta protectora del cordón espinal escapan al exterior por una apertura en la columna vertebral. La bolsa que contiene esta parte expuesta al exterior se conoce como meningocele.
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La bolsa que puede ser tan pequeña como una tuerca o tan grande como una toronja puede corregirse mediante cirugía sin que se le ocasione un daño significativo a los nervios que componen el cordón espinal. Esta bolsa subcutánea contiene principalmente meninges y fluido, también pueden contener raíces nerviosas.
