El pasado mes Agosto, os escribía un post donde detallaba como a esta joven paciente la habíamos operado en dos días de la misma semana, para resolver una grave situación, producida por la espina bífida o mielomeningocele que padece. Previamente había sido tratada en un hospital de la capital de Andalucia, en la que aparte de no corregir sus deformidades, las cirugías que le hicieron estaban mal planteadas, produciendo más deformidad.
Pero lo que más me llamó la atención, es que me contó que cuando fue a la consulta de traumatología de dicho hospital, un especialista en cadera, al ver como tenía la cadera derecha, le dijo «por ahora no necesitas ninguna cirugía en la cadera derecha, más adelante si te duele, te pondremos una prótesis». Realmente lo que no quiso hacer, fue complicarse la vida y dejó por así decirlo abandonada a esta paciente a pesar que ella tenía dolor al caminar. Es como huir de las responsabilidades que tiene un facultativo, con los enfermos.
Como podéis ver en las fotos su cadera izquierda estaba completamente luxada por la parálisis de los músculos, por eso no la hemos tocado, porque se volvería a salir.
Pero la derecha estaba solamente subluxada y por esto tenía dolor. Además su pierna derecha era más larga que la izquierda, lo que le producía dolor al caminar por la diferencia de longitud con la otra. Con sus pies planos y las tibias giradas hacia afuera y en posición en valgo, le hacían muy complicado andar.

Ahora han pasado 10 meses de haberla operado la cadera y femur derechos, donde le hicimos una osteotomía pélvica de Chiari, que consiste en cortar la pelvis y desplazarla para dar cobertura a la cabeza del fémur. Además le acortamos el femur 2,5 centímetros, así como mejoramos la inclinación de la cabeza, para que la cobertura fuera mejor. En los pies le hemos corregido rotación de las tibias y reconstruido los pies planos valgos.
Pues bien después de este tiempo, sus pies están bien alineados y estables y sobre todo su cadera derecha tiene la cobertura adecuada. Esta que le decían, en el hospital donde la trataron desde niña, que no se podía hacer nada. El dolor ha desaparecido y sus piernas tiene la longitud adecuada para facilitarla que camine mucho mejor.
No es un problema solo de talento, si no de querer dar a nuestros pacientes con espina bífida, la calidad de vida que en muchos sitios les niegan. Como siempre os escribo, ganas ni esfuerzo no nos faltan y lo seguiremos haciendo a todos los que nos confían su salud.
