Este primer post del año 2015, quiero escribirlo para todos aquellos pacientes que tiene Charcot-Marie-Tooth y les han dado por imposibles o les han hecho tratamientos que han fracasado y caminan con mucha dificultad. Muchos de ellos siguen utilizando las horribles férulas antieqeuino que tanto debilitan a los que las usan. Manuel Antonio es un chico joven sobre los 20 años, que vino al IICOP, por tener unos pies cavos varos por Charcot-Marie-Tooth, que nadie los había tratado salvo las consabidas revisiones por los neurólogos, dandole consejos para que “supiera vivir con su enfermedad”. Los rehabilitadores y fisioterapeutas lo trataban con desgana en el hospital público de su ciudad. Él incluso llego a escuchar un comentario desalentador “Házle lo que sea, porque no le valdrá para nada, que la enfermedad que padece es imposible curar”.
Como habéis leído dá gusto ver como profesionales animan a sus pacientes para que se curen. Pero la realidad ha sido bien distinta, está claro que no le vamos a curar su enfermedad de Charcot-Marie-Tooth, pero lo que si vamos a curar es su incapacidad para que pueda caminar normalmente. también vamos a curar su inestabilidad y le vamos a equilibrar el funcionamiento de sus músculos. Vamos a “estirar sus pies” para que tengan un aspecto más normal y sus dedos que en vez de estar en garra, estén rectos pero sin que pierdan ninguna de sus articulaciones.
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Evidentemente nuestro espíritu de lucha por los pacientes, dista mucho de los pocos ánimos que muchos profesionales infunden es estas personas. Es cuestión de pelear, de estudio y desarrollo de técnicas especiales para el tratamiento de las lesiones neurológicas. Con esa idea partimos siempre que nos enfrentamos a este tipo de problemas, como está misma semana en la que hemos corregido unos pies cavos varos de un paciente adulto, en el que hemos empleado ocho horas para resolver sus problemáticos pies.
Pero volviendo a nuestro joven paciente, la cirugía se la hicimos en dos operaciones en la primera operación arreglamos su pie izquierdo, alargando el tendón de Aquiles, estabilizando la parte media del pie, corrigiendo sus dedos en garra y transfiriendo tendones al dorso del pie para que este no se cayera al caminar.
Como estaba muy deformado la piel del lado interno del pie al estirarse, por la corrección, hizo una pequeña zona de necrosis, que curó bien. A pesar de esto conseguimos un buena corrección, pero el pie seguía un poco girado hacia afuera. Por esa razón pasados unos meses cuando volvimos para operar el pie derecho, mejoramos la estrategia de tratamiento realizando en las dos piernas un corte en la tibia para girarla y mejorar aún más el resultado. Además como vimos que la piel quedaba algo tirante, no lo dudamos y le hicimos sobre la marcha un injerto de piel, que prendió muy bien y no produjo ningún problema como en el primer pie.
Ahora pasados varios meses los pies “imposibles” por Charcot-Marie-Tooth, están curados, tienen un aspecto más normal y han devuelto la sonrisa y el optimismo a este paciente.
