Hola, como veis esta parte del cuerpo a veces tan poco valorada ha llegado hasta la sensibilidad de los poetas. Gracias a mi amiga Rosa Jimenez que la ha buscado, os transcribo esta poesía que me parece maravillosa escrita por Vicente Aleixandre, premio Nobel de Literatura:
No es tampoco un gemido, un sollozo, una huida
Un testimonio vivo que alguien deja.
Es la huella de un pie: ¡pisada humana!
El pie o la flor, el pie o la espuma,
el pie o la gravitación total
que pesa y cruje
Allí en la huella, la suavidad de la planta
Allí la finísima estructura calcárea
La delicadeza del pétalo,
los cinco dedos que en un momento reunidos
compusieron la flor, volaron
Ahí se miran
Allí la rosa carne que tembló en la arena
pulsó, vibró el mundo, alejose.
Allí todavía el pie desnudo
Impreso como un beso a la tierra
Allí la forma esbelta que levantó
con raíz instantánea,
y un momento se abrió en un cuerpo
y dio su olor y se desvaneció.
Brilló con flor arriba, con locura suave.
Allí cabeceó, criatura justa que
hubo nacido, crecido,
brillado, desaparecido,
en el momento irrepetible de la pisada.
No os parece hermosa? a mi si, por eso os la pongo.
Hasta el próximo post.

