Después de pasar una semana en la ciudad sajona de Dresden, ribereña con el rio Elba, vuelvo con más ganas de resolver problemas, cuanto más complejos sean mejor, vamos a tomarnos el reto de superarlas. Este viaje ha sido más pesado que lo últimos que he realizado, ya que me pilló por medio la huelga de la compañía Lufthansa, esto hizo que la vuelta en vez de hacerla en dos vuelos coordinados, me obligara a tomar dos tranvías, hasta llegar a la Hauptbanhof de Dresden (Estación principal de tren), para allí tomar un ICS y viajar durante cinco horas hasta Frankfurt, dormir en un hotel en un polígono industrial y a la mañana siguiente tomar un avión de vuelta a Madrid.
Como todos los hospitales de Alemania que he visitado, el trabajo empezaba a las 7:30 de la mañana y las cirugías se empezaban a las 8 de la mañana en punto, con todo el personal preparado y en orden. Que sepáis que no existe la figura del celador, o se a la persona que baja a los pacientes al quirófano, son las propias enfermeras, técnicos de quirófano y anestesistas los que hacen ese trabajo…. Muy diferente de España.

El día que hubo consulta, se empezó a las 8 de la mañana y prácticamente sin parar, salvo 10 minutos se terminó el trabajo a las 4:30 de la tarde. Hubo cirugías en los días siguientes interesantes, pero no eran nada novedosas para lo que nosotros realizamos. Por la tarde al terminar, simple había tiempo para dar un largo paseo por las orillas del Elba, aprovechando el sol de la incipiente primavera, para terminar con una cena a las 6 de la tarde tomando alguno de los platos típicos sajones como es la roulada de carne y como no! una buena cerveza del lugar. Debo de decir que toda la gente con la que traté tanto a nivel profesional como personal fueron muy amables conmigo y muy hospitalarios.
Desde el punto de vista científico el nivel de la Uniklinikum de la universidad Carl Gustav Carus, es bueno, se realiza mucha traumatología. Pero debo de deciros que nuestro pequeño IICOP, tiene un nivel superior en cuanto a innovación y a diversidad de tratamientos y sobre todo la versatilidad de estos. No practican la transversalidad en el tipo de pacientes que tratamos y no he visto los toques geniales que he podido ver en otros hospitales de ese país.
Siempre se aprende algo, pero vuelves con el orgullo de saber que nuestro centro puede ser a día de hoy, uno de los más punteros de Europa. Así que seguiré viajando y aprendiendo para volcar todo este conocimiento en todas las personas que confían las salud de sus pies y tobillos en nosotros.

Tenemos por tanto la inmensa suerte de que profesionales de su nivel estén a nuestro alcance en España. Una inmensa suerte que más que azar es fruto de tesón y trabajo.