La gran empatía que siento por mis pacientes a lo largo de mi vida profesional

Mientras espero en la puerta 15 de la terminal 1 del aeropuerto de Múnich. De vuelta para España, tengo tiempo de escribir estas líneas. Que son un manifiesto de la gran empatía que siento por mis pacientes. Como sabéis la palabra empatía significa: la intención de comprender los sentimientos y emociones, intentando experimentar de forma objetiva y racional lo que siente otro individuo”. Es una palabra que proviene del griego y significa emoción.

Porque siento emoción por los que sufren, a veces en situaciones muy complicadas. Y estas no desaparecen cuando sales por la puerta del hospital o de la consulta. Te las llevas a todos los sitios, como si fuera una prenda de vestir que no te puedes quitar.

Ayer cenando con un amigo médico alemán. Me decía el elevado número de pacientes pediátricos operados de los pies. Que tenían una complicación llamada síndrome compartimental. A pesar de tomar todas las medidas posibles durante la operación para evitarlo. Yo le comentaba que todos los médicos podemos tener complicaciones con los pacientes. Aunque extremes los cuidados y las precauciones. Y que esto es muy desalentador tanto para ellos como para nosotros. Mi amigo dirige uno de los hospitales ortopédicos pediátricos más importante de Alemania. Y a pesar de la alta tecnología que tienen y su prolongada experiencia. Estos problemas aparecen cuando menos te los esperas.

Es importante cuando esto ocurre estar cerca del paciente y de su familia. Que no se sientan abandonados. Que todos ellos conozcan la empatía del médico con ellos. La implicación para resolver los problemas que surjan. Demostrar humildad ante el que sufre, pero a la vez fortaleza para superar las dificultades. Recurrir a otros profesionales que te pueden ayudar a resolver esos problemas.

Cuando le contaba esto, el estaba de acuerdo al 100% con lo que le decía. Luego las cosas pueden ir bien o mal. Pero que nunca quede la duda de no haber puesto todo tu esfuerzo, dedicación y conocimientos para superar las dificultades.

Ellos tratan en su hospital muchos niños con problemas muy complejos, parálisis cerebral, espina bífida o deformidades congénitas. Y acuden a ellos de muchos países, porque o bien han sido operados con técnicas inadecuadas. O directamente ningún médico se ha atrevido a intentar curar estos pacientes. Os sorprendería la cantidad de profesionales que tienen una conducta de evitación. Cuando ven un caso complejo o de difícil solución. Y prefieren dejarlos sin tratar para evitar una supuesta complicación.

Yo me pongo en la piel de todos mis pacientes, cuando vienen por primera vez al IICOP. Y comprendo sus emociones, soy empático con ellos y con su sufrimiento. Intentando solucionar todos sus problemas. Porque también les pediría que cuando surjan dificultades comprendan a los médicos. Que también sufrimos cuando las cosas no se desarrollan como nosotros queremos. A veces la propia naturaleza del paciente. Enfermedades desconocidas para ellos que no “dan la cara” en los estudios preoperatorios.

O complicaciones sobrevenidas que no puedes controlar, no son culpa del médico. Si no que la naturaleza de la propia persona enferma. Es más poderosa que todos los conocimientos y experiencia que tengas. Y te gana. Cómo decía uno de mis maestros el Dr. Ted Hansen, una de sus frases que repetía con frecuencia era «sometimes defeat me». Que traducido quería decir a veces las enfermedades me ganan o derrotan.

Por esto que sepan todos nuestros pacientes del IICOP, que siempre estaremos a su lado. La gran empatía que siento por mis pacientes, ha crecido con los años de profesión. Para comprender aún mejor sus sentimientos y dejarte el alma ayudándoles.

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