La fibromatosis plantar o enfermedad de Ledderhose, es poco frecuente en los niños. Pero no por eso se debe minimizar su importancia cuando aparece en un niño de pocos meses de edad. Sobre todo porque esta enfermedad es una tumoración benigna pero con un cierto caracter de agresividad y sobre todo la frecuencia de su reaparición o recidiva. En pocos casos esa fibromatosis que parece benigna puede esconder una lesión maligna como es el fibrosarcoma benigno. Por eso en el caso que os muestro como en el IICOP hemos dado un paso adelante en el tratamiento de la fibromatosis plantar infantil, innovando en el tratmiento de esta lesión.
En los primeros meses de vida, se le diganostico de fibromatosis plantar en el pie izquierdo, que ya deformaba el pie. Por eso a los 18 meses de edad, se le operó, realizando una resección muy limitada de la lesión y colocando un injerto de piel de la ingle, que quizá no fue el más adecuado. Como os he dicho antes la lesión volvió a reaparecer al cabo de pocos años, empezando a deformar el pie, sobre todo en su borde interno.

El primer dedo se deformó en varo lo que le dificultaba el uso de calzado. Esto le obligaba a caminar sobre el borde externo del pie y para complicar más el problema, tenía un neuroma en el injerto que se le puso. Esto hacia que cada vez que apoyaba el pie por completo o bien se le tocaba el injerto, el niño sentía un dolor muy agudo que a veces le hacía llorar.
La solución vino por la unión de dos cirujanos el Dr. Lovic (cirujano plástico) y yo, para corregir la deformidad del pie, extirpar cualquier vestigio de fibromatosis plantar y restaurar una piel plantar elástica y funcional. Durante casi 10 horas estuvimos trabajando para realizar todo lo que teníamos programado. Extirpar la fascia dañada no fue difícil, pero lo complicado fue suturar unas arterias, venas y nervios de un calibre muy pequeño del pie a las del injerto de piel de mayor tamaño. Por otro lado también fue complejo reparar la deformidad del 1º dedo del pie, sin dañar la única arteria que le quedaba.

Con pericia y paciencia se fue construyendo todo. Ahora después de tres meses el niño está curando, camina y corre sin problema. Aunque debe de aprender a poner el pie de una forma correcta después de casi 10 años de andar de forma anómala y con dolor.

Cómo veis seguimos aportando valor a la sociedad con nuestros tratamientos. En los que podemos salvar un pie, que podría estar avocado a la amputación o a dejar una secuela permanente a este chico al crecer y hacerse adulto. Nos sentimos contentos por los resultados y por haber devuelto una vida normal a este niño que lo necesitaba al haber aplicado un innovador tratamiento de la fibromatosis plantar infantil.
